Hamilton asegura que Ferrari no tiene reglas y duda de que Leclerc las respetara en cualquier caso

X/Ferrari
Lewis Hamilton ya había pedido a la Scuderia que se replanteara su forma de gestionar las luchas entre sus pilotos tras el Gran Premio de Italia. Sus peticiones cayeron en saco roto. La batalla con Leclerc en México, que le costó a Ferrari la oportunidad de conseguir un doblete, es la prueba de ello. Hamilton vuelve a señalar la falta de normas internas.
Ferrari no solo lucha contra sus rivales esta temporada, sino también, con demasiada frecuencia, contra sí misma. A veces, esto se debe a una actitud demasiado permisiva de la dirección y los estrategas, que permiten que Leclerc y Hamilton se hagan perder un tiempo valioso el uno al otro.
Basta con fijarse en la reciente carrera de Singapur, por ejemplo, donde Hamilton fue el primero en cambiar neumáticos. La parada de Leclerc se retrasó mucho. Ferrari acabó eligiendo tan mal el momento de la parada del monegasco que este se reincorporó justo por delante de Hamilton y evitó por muy poco un undercut que llevaba cinco vueltas gestándose. Si en Maranello hubieran previsto la situación y hubieran llamado a Leclerc a boxes una vuelta antes, Hamilton no habría perdido dos segundos y medio.
En Zandvoort ocurrió algo similar. Hamilton era claramente mucho más rápido que Leclerc en el segundo stint, pero la inacción del muro le dejó bloqueado detrás durante tres vueltas. No sirvieron ni las peticiones ni las súplicas. Al final, Ferrari pareció entrar en pánico y optó por una solución intermedia que no benefició a ninguno de los dos pilotos. En lugar de ordenar a Leclerc que dejara pasar a su compañero, le llamó a boxes, lo que sentenció sus opciones en la lucha con Russell. Parar tan pronto no le ayudó a conseguir una ventaja suficiente con los neumáticos.
En otras ocasiones, la culpa fue de los propios pilotos. Los tifosi tenían motivos para criticar a Leclerc por su defensa excesivamente agresiva tras la salida en Monza, donde obligó a Hamilton a irse a la grava y le hizo perder varias posiciones.
También estuvo la batalla entre los pilotos de Ferrari en China, que quizá resultara entretenida por televisión, pero permitió a Antonelli salir del margen de activación del modo de adelantamiento. Más adelante en la carrera, Russell aprovechó sus disputas y adelantó a ambos. Ferrari solo tenía una manera de mantenerse por delante de él: trabajar en equipo.
En los últimos meses se han producido innumerables situaciones similares, pero, como aún no le habían costado una victoria a la Scuderia, no habían resultado tan flagrantes como en México. Lo positivo es que el jefe de Ferrari, Frédéric Vasseur, que hasta ahora parecía hacer oídos sordos a las críticas, también ha mostrado por fin un enfado justificado. Es una pena que fuera uno de los pocos que no vieron adónde conducía todo aquello y que hiciera falta perder un doblete para abrirle los ojos.
¿Por qué Ferrari sigue sin tener normas para las luchas entre sus pilotos?
Lewis Hamilton quiere aprovechar esta oportunidad para hacer entrar en razón a su equipo de una vez por todas. Sin embargo, tras su experiencia en Monza, no rebosa precisamente optimismo. «No sé qué tiene que pasar ahora ni cómo vamos a hablar las cosas cuando volvamos. No tengo muy claro cómo quiero participar en esa conversación».
«Por supuesto, hoy hay frustración», admitió el heptacampeón. «Estoy contento porque este chico [Kimi Antonelli] acaba de ganar el campeonato, así que tengo sentimientos muy encontrados: por un lado estoy contento y, por otro, estoy muy cabreado. Hemos perdido puntos valiosos y hemos trabajado muchísimo como equipo. Hoy podríamos haber conseguido un doblete sin problemas. De verdad, teníamos ritmo para hacerlo».
Hamilton habría preferido que Leclerc tuviera paciencia en la primera vuelta e intentara algo más adelante en el gran premio, cuando los pilotos de detrás ya no supusieran una amenaza. «Llegamos a la curva 4 primero y segundo. Si simplemente mantenemos las posiciones, creo que puede pasar cualquier cosa en la carrera. Pero cuando tu compañero trabaja en tu contra y luego pierdes posiciones de esa manera, desde luego es duro».
Ferrari debería establecer de una vez unas normas para las luchas entre sus pilotos. Después de que Hamilton criticara que no existieran en Ferrari, Leclerc sugirió que ni siquiera eran necesarias. «En cuanto a las normas para luchar entre nosotros, creo que está bastante claro que nunca queremos ver a un coche de nuestro propio equipo en la hierba. Después de revisarlo, hablé con Lewis. Evidentemente, sé que me pasé en la curva 2 y se lo dije a Lewis. Creo que está muy claro qué debemos hacer o qué debemos evitar de ahora en adelante».
Evidentemente, no está tan claro. Hamilton cree que unas normas por escrito, como las que tenía durante su etapa en Mercedes, podrían ayudar. Sin embargo, con el paso del tiempo, hasta él está perdiendo la esperanza de que Leclerc esté dispuesto a cumplirlas. Al fin y al cabo, alguna razón debe de haber para que no se redactaran esas normas después del Gran Premio de Italia. Si ambos pilotos estuvieran de acuerdo, la dirección no tendría ningún motivo para no atender su petición.
«Así que lo hablaremos en privado; no merece la pena decir mucho más. No tenemos normas para luchar entre nosotros y no sé si tenerlas cambiaría algo por parte de Charles», suspiró Hamilton. «Tenemos que encontrar una solución, pero está claro que algo tiene que cambiar».