Leclerc también culpa al trazado del circuito por el incidente. Vasseur discrepa: eso no es excusa

X/Ferrari
El circuito situado cerca de la capital mexicana nunca ha sido uno de los favoritos de la afición. La menor densidad del aire a esta altitud es parte del problema. Es muy discutible que un trazado diferente propiciase mejores carreras, porque la refrigeración y la falta de carga aerodinámica plantean grandes desafíos a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, independientemente de la forma de las curvas. Eso sí, hay que decir que el reto es el mismo para todos.
Las dos primeras chicanes de México son una receta para la polémica. Desde luego, hemos visto muchos incidentes aquí en los últimos años. Por un lado, el trazado no sirve de excusa para los pilotos, pero también es cierto que periodistas y creadores de pódcast compiten cada año por proponer trazados alternativos durante el fin de semana del Gran Premio de México.
La forma de las dos primeras chicanes y las escapatorias mal diseñadas —que dan la impresión de que importar grava está prohibido en México— generan polémica cada año. Charles Leclerc también sacó partido de ello y no se mostró especialmente arrepentido por sus acciones del domingo.
«Estuvimos hablando de ello todo el jueves en la reunión de pilotos, intentando entender cómo deberíamos tomar una decisión al respecto. Creo que la conclusión de todos es que primero necesitamos, probablemente, modificar los circuitos y asegurarnos de que no haya puntos o trazados en los que puedas asumir tantos riesgos por el interior», dijo Leclerc.
«Si hubiera, evidentemente, un muro a la salida de la curva 4, ni Lewis ni yo habríamos apurado tanto la frenada. Así que creo que hay algunas cosas que podemos mejorar en los circuitos para simplificarlo, porque, de lo contrario, es muy complicado», añadió el piloto monegasco.
Es cierto que la FIA intentó abordar el problema. El asunto se debatió en detalle en una reunión con los pilotos e incluso se emitió un documento en términos contundentes que les advertía sobre determinadas maniobras al luchar en esta parte del circuito.
Sin embargo, está claro que no fue suficiente. Hay que reconocer que ese comportamiento acabaría en fuertes accidentes en un circuito urbano. Pero se supone que estos son los mejores pilotos del mundo y los bloques de hormigón y las barreras no pueden ser la única solución. El jefe de Leclerc, Frédéric Vasseur, se expresó en la misma línea y reconoció que «habría sido peor en Mónaco», pero que eso no servía de justificación.
«Está claro que el trazado del circuito no ayuda, porque, si repasas los últimos años, hemos tenido este tipo de problemas, pero no puede servir de excusa en absoluto», afirmó con firmeza el jefe de Ferrari.
«Sinceramente, estoy un poco frustrado porque creo que hemos dado un buen paso adelante en rendimiento en las dos últimas citas. Íbamos primero y segundo en la curva 4. No recuerdo el último adelantamiento en México, quizá a finales de los años 70, y cuando vas primero y segundo en la curva 4, no te imaginas que no vayas a ganar la carrera», dijo un decepcionado Vasseur.
«Es una gran frustración para mí, pero yo no soy lo más importante. Creo que es una gran frustración para las 2.000 personas que trabajan en el proyecto, y esto me va a llevar tiempo digerirlo», añadió Fred.




